Un buen amante

Blog de Amy LaBelle
Ilustración de Francisco Asencio

Tener sexo sola está bien. Nadie mejor que una misma para saber cómo, y dónde tu cuerpo recibe más placer. Tener sexo con otra persona, en general, está muy bien. Mucho más entretenido e incluso más creativo y enriquecedor. Tener sexo con más de una persona a la vez está realmente bien. Nada más divertido si es la opción que has escogido y te resulta estimulante. Pero yo, si tuviera que elegir una  de entre esas tres alternativas me quedaría con la de tener sexo con una sola persona pero ¡ojo!, con alguien ducho y experimentado en la materia y que sea buen amante. Por supuesto que ahora todo el mundo estará pensando que eso es lo normal y que le gustaría a cualquiera. ¡Pues no! A veces, cuando se puede escoger, hay quien prefiere la dulzura, a la pasión; o el amor aunque el sexo no sea muy bueno; o quizás hacerlo con alguien que sea muy divertido en la cama. Nada tendría  que objetar obviamente a que se pudiera tener todo a la vez en una sola pareja, pero volviendo al punto de partida, y teniendo que decidir, yo me quedo con el “buen amante”.

Para que un hombre a mí me encaje en esa categoría debe cumplir varios requisitos. En primer lugar y sin duda alguna, ser poseedor de un miembro grande porque eso siempre contribuye a un mayor disfrute digan lo que digan. Y cuidado que no estoy diciendo que sea lo más importante. A continuación unas manos fuertes y habilidosas, que sepan por igual darte un buen masaje enérgico que jugar con tu clítoris o tus pezones sin dejarte en carne viva en el intento. Una boca jugosa con unos labios gruesos y apetecibles y ganas siempre de comerte de pies a cabeza. Después sentido del ritmo, porque es algo indispensable a la hora de moverse dentro de una chica. Saber cambiar de compás para darle dinamismo a una buena sesión de sexo, y que no sea siempre igual la manera de penetrarte. Controlar la cadencia además le ayudará a él a mantenerse con una buena erección mucho más tiempo. Originalidad y picardía, para que no te aburras cada vez que se enciende la chispa de la pasión sería otra de las cualidades que un buen amante necesita para estar conmigo. Y por último generosidad. Y esta sí que es una de las principales. Cuando encuentras a una persona que disfruta con todo lo que te hace para que tú goces lo más posible eso sí que convierte al sexo en algo maravilloso y consigue que la diversión se vuelva recíproca. Con un hombre así en tu cama, no te quedarán  fuerzas para plantearte qué te queda por descubrir de tu sexualidad. O al menos no querrás hacerlo en esos momentos.

Yo tengo pocos amigos que cumplan con todas mis condiciones para ser catalogados como buenos amantes. Poquísimos más bien. Bueno, sólo dos. Así que igual lo que debería plantearme es que se conozcan y convencerles de la buena opción que sería que hiciéramos un trío en mi casa. Con lo que habría dejado invalidada mi elección y estaría de vuelta en la encrucijada del principio pero cambiando la alternativa escogida. Resumiendo, que creo que llega un momento que el sexo es como esa pescadilla que se muerde la cola y se enreda sobre si misma. Y si hablamos de sexo, de morder, y de cola podría volver a hablaros de tácticas y técnicas y tomar cualquier otra dirección pero siempre disfrutando. En fin, ¡que sea como sea tengáis mucho sexo!

 

 

 

 

 

 

 

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