Relaciones homosexuales en la historia de Japón

Las relaciones homosexuales entre samuráis, monjes y actores han sido muy habituales en la historia de Japón existiendo, de hecho, durante milenios. Post de Ester Álvarez G.

Las relaciones homosexuales, sobre todo entre samuráis, monjes y actores, fueron bastante comunes en la historia de Japón. Según los eruditos, este tipo de relaciones han existido durante milenios, aunque fueron más evidentes durante el periodo Edo o Tokugawa (entre 1603 y 1868).

El papel de la mujer en la cultura japonesa ha ido variando a lo largo de la historia.

Las relaciones típicamente pederastas dentro de los monasterios, y los amores entre samuráis y actores del teatro Kabuki, fueron objeto del imaginario popular y de muchas obras literarias, como veremos a continuación.

Misoginia y homosexualidad en la cultura japonesa

El papel de la mujer en la sociedad japonesa ha variado a lo largo de la historia. Mientras en algunos periodos hay historiadores que hablan de la existencia de un matriarcado, así como de emperatrices que gobernaron el país en sus orígenes, posteriormente las mujeres fueron relegadas al plano doméstico.

La discriminación hacia la mujer se hizo más patente en la Era Edo. Según las normas de la aristocracia, el padre debía decidir el casamiento de sus hijas, y la única meta de la mujer era ser una buena esposa. Si bien es cierto que también existieron mujeres samuráis que participaron en guerras, ellas no lideraban tropas y en cualquier caso estaban sometidas a sus maridos.

Como alternativa al matrimonio convencional, que muestra una clara misoginia hacia la mujer, las relaciones homosexuales entre un adulto (nenja) y un adolescente (wakashu) fueron habituales en la cultura japonesa. Estas actividades fueron objeto de muchas obras literarias como las de Ihara Saikaku (1642-1693). También los artistas de la época documentaban ese tipo de amores en sus grabados.

«El gran espejo del amor entre hombres» obra de Ihara Saikaku.

Los libros sobre el amor sexual florecieron en el Japón del siglo XVII como respuesta a una demanda de la clase urbana emergente y reflejaban la presunción cultural de que el amor romántico no se encontraba en el matrimonio institucional.

El gran espejo del amor entre hombres, de Ihara Saikaku, fue la obra definitiva sobre el amor masculino en la era Tokugawa de Japón.

Otro autor japonés, Yukio Mishima (1925-1970), uno de los más grandes escritores del Japón del siglo XX, cuenta en su libro, El color prohibido (1951), la historia de un chico homosexual que se casa con una mujer por consejo de un escritor sexagenario, quien le influenciará para seducir a varias mujeres que le hicieron sufrir y así vengarse de ellas. Confesiones de una máscara (1954), es otra de sus obras, con tintes auto biográficos, que tiene algunas similitudes con la anterior, pues cuenta la historia de un chico homosexual que se esconde tras una máscara para encajar en la sociedad.

El amor entre samuráis

Los guerreros samurái fueron una élite militar que gobernó japón durante cientos de años, desde el siglo XII hasta su desaparición en 1870.

Por lo general se casaban mediante matrimonios concertados, de manera que la mujer debía aportar una dote para establecer el nuevo hogar de la pareja. Un samurái también podía adoptar concubinas y podía divorciarse de su esposa por motivos varios como no tener descendencia o simplemente no gustarle.

Frente al matrimonio, existía el amor entre samuráis.

Frente al matrimonio, existía el amor entre samuráis, un tema bastante presente en la literatura japonesa. De acuerdo con las descripciones de Saikaku en Nanshoku akagami, el inicio de la relación entre un wakashu y un samurái adulto normalmente se acompañaba con un intercambio formal de promesas de fidelidad y lealtad. El amante adulto debía proveer apoyo social, respaldo emocional y un modelo de masculinidad para el muchacho. A cambio se esperaba que el muchacho fuera digno del amor de su amante siendo un buen alumno de la virilidad samurái. No era infrecuente que la sinceridad de los votos se demostrara con automutilaciones que podían ser un corte en los dedos, brazos o piernas, llevándolo al extremo mediante el harakiri o seppuku, como máxima prueba de amor.

Teatro Kabuki

El kabuki es el teatro tradicional japonés, una de las costumbres más populares de esta cultura. Cuando se prohibió actuar a las mujeres (1629), debido a las rivalidades, especialmente entre samuráis, para conseguir el amor de las actrices, los hombres (onnagata) comenzaron a representar el papel de mujeres.

En el teatro kabuki las relaciones homosexuales también fueron populares, a menudo entre mecenas y jóvenes actores kabuki.

La historia del Kabuki

Video de Sincopareu

El amor entre hombres se consideraba apropiado para personas cultas o con prestigio y contrasta con la misoginia hacia las mujeres también presente en la literatura clásica japonesa. Como muestra de ello, este fragmento de Saikaku:

“Las mujeres sirven para entretener a los viejos aislados en tierras que carecen de bellos jóvenes, pero para un hombre en plenitud de la vida no son compañía digna, ni siquiera para mantener una conversación”.

(El gran espejo del amor entre hombres)

 

 

 

 

 

 

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Avatar
    Carla Mila

    El mundo del sexo en Japón es efectivamente muy distinto a lo que entendemos en occidente.
    Me encanta como lo pones de manifiesto en tu artículo. Con precisión y rigor.
    El actual cada vez es más impersonal. Amigos de muñecas de látex, lugares sólo para hombres, y una serie de espacios de entretenimiento que no están pensados para la mujer.
    Gracias por compartir tan interesantes datos. He aprendido mucho más sobre el sexo en Japón.
    Saludos.

    1. Más Allá del Placer
      Más Allá del Placer

      Carla,

      Gracias por seguirnos y por tus comentarios.

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