Halloween y el erotismo de disfrazarse

No queda nada para Halloween y debemos aprovechar esa noche para sacar partido a nuestro lado más sexi y provocador. Post de Ester Álvarez G.

Hay una época del año en la que existe un halo de misterio en el ambiente, ya que gira alrededor de los muertos y lo sobrenatural. Puedes llamarlo Halloween, Todos los Santos, Noche de Brujas, o Víspera de Difuntos… y puedes celebrarlo como quieras. Pero no puedes negar la magia que envuelve a esta fiesta. Y digo magia porque no en vano, “encanto”, “hechizo” o “atractivo de alguien” se encuentran como segunda acepción del concepto de magia (según la Real Academia Española) y es aquí donde vamos a poner el acento.

Halloween ofrece un mundo de posibilidades a la hora de disfrazarse. Imagen de Chez Mitsy.

Sin duda, se trata de una festividad que ofrece un mundo de posibilidades a la hora de disfrazarse y de interpretar nuevos papeles en nuestro erotismo, cargados de magia y hechizo.

¿Por qué disfrazarse?

Ya sea que estás en una relación y os apetece celebrar Halloween de una manera especial, o si no tienes pareja, pero te has propuesto salir de marcha y divertirte: ¿Por qué no asistir a una fiesta de disfraces u organizarla si es necesario?

Se habla mucho de lo beneficioso que puede ser disfrazar a los niños, pero nos olvidamos de los adultos, porque: ¡No, disfrazarse no es sólo un juego de niños!

Los beneficios o razones por las que merece la pena disfrazarse son muchos. Algunos de ellos tienen que ver con dar rienda suelta a nuestra creatividad, favorecer el autoconocimiento, asumir nuevos roles que nos permitan desinhibirnos, concedernos un tiempo y mimarnos un poco

Además, la excusa del disfraz nos da la posibilidad de interpretar un personaje y como parte de la personalidad de este, una actitud sexi que saque a relucir ese erotismo que a veces dejamos guardado en un cajón por pudor o vergüenza.

Crear un disfraz sexi no requiere mucho, solo imaginación. Imagen de Nandaneves.

¿Cómo crearte un disfraz sexi?

No es necesario gastarse una fortuna ni comprarse el típico disfraz. A veces es suficiente con recuperar viejas prendas, añadiendo algunas nuevas más concretas sobre lo que queremos representar y darle el toque final con algunos accesorios.

Brujas, demonios, personajes de comics o de series populares, disfraces maléficos, divertidos…  cualquier cosa es posible siempre que le demos una pincelada de misterio, erotismo y sensualidad.

En los pequeños detalles está la esencia del disfraz que marcarán la diferencia. Por ejemplo, unas uñas pintadas de determinado color o diseño, un maquillaje especial, una peluca, tatuajes de quita y pon, y otros complementos como una capa, una escoba, un sombrero, etc.

Existen otro tipo de accesorios eróticos más específicos que también pueden encajarse en el disfraz, sobre todo en la intimidad de nuestra alcoba. Dentro del juego de roles que hayamos escogido, podemos elegir, por ejemplo, unas esposas sexis, una máscara o una cinta de seda.

No hay que olvidarse de lo que no se ve a simple vista. Lo más sexi del disfraz, para dar rienda suelta a nuestro erotismo, consiste en esconder algunos detalles: un tatuaje situado en un lugar estratégico o una lencería especial. Este último punto es muy importante si queremos que sea una noche mágica. Lo ideal es estrenar alguna prenda de lencería que no nos atreveríamos a llevar cualquier otro día, un corpiño, un corsé, un liguero, unas medias de fantasía y, cómo no, unas braguitas o calzoncillos con alguna abertura especial o de un tejido semitransparente. Dejar entrever alguno de estos elementos a través del disfraz puede ser muy sexi.

Juegos eróticos en Halloween

El sexo en Halloween y disfrazarnos usando complementos eróticos, nos da la posibilidad de representar papeles que no nos permitiríamos asumir en la vida real, explorar nuestras fantasías y experimentar nuevos juegos eróticos.

La noche de Halloween debe ser de todo, menos fría. Imagen de Miam Images.

Podemos cambiar el rol de dominante a sumiso/a y viceversa, usando algún accesorio BDSM, para atar a nuestra pareja a la cama y someterla a nuestros poderes mágicos; ponernos una máscara de gatita y jugar con un látigo a modo de Catwoman; experimentar con geles o aceites efecto calor para subir la temperatura de una noche que puede ser de todo menos fría, dar rienda suelta a nuestras fantasías eróticas más oscuras; hacerle un striptease a nuestro amante… cualquier cosa es posible en la noche de brujas. 

También es importante crear en nuestra alcoba un decorado acorde con nuestro disfraz, darle un toque de Halloween, con velas (si son de cosmética erótica mejor, así además de perfumar el ambiente las aprovecháis para daros un masaje), telarañas por los rincones, calabazas, esqueletos, o incluso algunas telas tapando las lámparas para crear un ambiente lúgubre.

Otra idea es hacerte fotos mientras vas preparando tu disfraz, poniendo el enfoque en cada detalle, para ir enviándoselas a tu pareja antes del encuentro. Un tipo de sexting que puede ser muy divertido y sensual, con el objetivo de hechizar o cautivar sigilosamente a tu amante. Posteriormente, podéis haceros fotos juntos en actitud erótica con vuestros disfraces y volver a verlas cuando queráis poneros a tono.

Sea como sea, no olvides que en tu actitud está el punto clave. Más que en el disfraz, el erotismo y la seducción están en tu mente.

“Disfrazarme de bruja en Halloween comenzó siendo tan sólo una propuesta entre amigas, pero acabó convirtiéndose en un juego muy divertido que despertó mi sensualidad y mi erotismo desde el cuidado en los más pequeños detalles, hasta la sensación de poder y transgresión que conlleva el concepto de bruja”.

 

 

 

 

 

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