La dominación femenina: FEMDOM

La experta en BDSM, Gret de Lou, nos explica quiénes son las Amas o Dominátrix y por qué no cualquiera puede ejercer este papel.

Las conocidas como Dóminas, Amas o Mistresses son las mujeres que dentro de los juegos de rol adoptan el papel dominante en el mundo del BDSM y ejercen la dominación sobre un sumiso o sumisa.

Al pensar en una Dominátrix seguramente aparecerá en vuestra mente la imagen estereotipada de una mujer portando una vestidura entallada de cuero, látex o goma, con el típico catsuit, en leggings, con corsets que marcan la figura de reloj de arena, unas botas altas de charol negras o rojas o una lencería negra con medias y tacones altos.  O quizá, penséis en una combinación entre estos outfits.  Dicha imagen estereotipada tiene origen entre los años 20-30 del siglo XX, como resultado de la demanda fetichista a la fotografía de ese entonces publicada en revistas y libros editados en los orígenes del sadomasoquismo.

La indumentaria es fundamental en el BDSM. Foto de principios del SXX de Wikipedia Commons.

La indumentaria juega un papel muy importante en el BDSM.  Se ha comprobado que  la actitud de la gente cambia hacia las personas dependiendo de cómo las ven, como también cambia la percepción que tenemos de nosotros mismos ya que la ropa que nos ponemos refleja cómo nos sentimos desde dentro y cómo lo externalizamos.  En el BDSM la indumentaria fetichista contribuye a entrar más en el papel, erotizando tanto a quien la porta como a quien la ve.  La vestimenta de las Dominantes realza sus cuerpos y a la vez no muestra demasiado ya que parte de la dominación consiste también cruelmente en ser intocables e inalcanzables.  Además el cuero, material muy utilizado, implica dominación.

Una buena Dómina no es una mujer fatal o un sargento Hitleriano y es que, en realidad y la mayoría de las veces, las Amas no concuerdan nada con esa imagen. Cotidianamente no las vemos por la calle como mujeres bordes, despectivas y dando órdenes a todo el mundo, todo este pensamiento es fruto de una sociedad cargada de prejuicios que nos hacen imaginar que las Amas van por el supermercado con la fusta o que están en su propia casa dando latigazos a sus hijos para que hagan los deberes.  Nada más lejos de la realidad.

Existen varios tipos de Dóminas, más adelante hablaremos un poco de ellas, sin embargo entendamos que para una Dómina amateur el BDSM es una faceta más de su vida, forma parte activa de su sexualidad y es un juego en el que deja volar su fantasía con infinitas posibilidades, todas las que nos pueda brindar la imaginación, estimulando los sentidos más allá de una sexualidad únicamente genital.  Y es que toda esta parafernalia y escenarios que acompañan a un juego de dominación y sumisión distinguen al BDSM como una gran modalidad erótica.

En el BDSM el sumiso deposita libremente el poder del juego en el Dominante. Foto Gret de Lou.

Hemos hablado en anteriores artículos de las premisas del BDSM en cuanto a la seguridad y sobre la cesión de poder durante el juego mediante acuerdos y consensos.  Si entramos en materia de dominación observamos una relación asimétrica en la que el sumiso/a desea libremente depositar su voluntad en su Dominante, quien a su vez debe hacer méritos suficientes y demostrar así ser digno de dicha entrega y merecedor de hacerse cargo de las necesidades de su sumiso/a al mismo tiempo que satisface ese impulso de entrega que dio lugar a la ofrenda.  Como podemos observar, el de la dominación es un gran poder que conlleva una gran responsabilidad y debemos comprender que no cualquiera puede ejercer el rol de Dominante.  Es bien sabido el placer que otorga a la parte Dominante saberse merecedora de la entrega del sumiso o sumisa y que esa sensación de satisfacción se consigue después de haberse ganado su confianza, de haberle otorgado por un tiempo (mientras el juego dura)  esa responsabilidad y confianza absoluta.

Hay Amas que tienen encuentros puntuales con un sumiso, lo que no es lo más conveniente ni lo que muchos buscamos dentro del BDSM, en sesiones puntuales.  Con esos encuentros es imposible ganarse la voluntad de un sumiso/a, de conocerle bien, de saber si se puede crear una afinidad y realmente lograr un placer mutuo.  Quienes forman parte del mundo del BDSM, precisamente son personas sumamente inteligentes y a una Ama no le suele estimular un sumiso/a que reciba latigazos sin protestar, ya que el goce no se obtiene al golpear por golpear o al sentir dolor y/o humillación porque sí.  Conseguir que un sumiso tenga una entrega con confianza requiere tiempo y el verdadero disfrute consiste en que un sumiso/a, que goza a través del dolor y/o humillación, lo haga obedeciendo las órdenes con el solo objetivo de hacer feliz a la Ama.  El sumiso/a gozará viéndola disfrutar puesto que ambos han creado esa sinergia y ella es su Señora, que se ha ganado su devoción y agradecimiento.  Como Dómina te sientes orgullosa de la entrega de tu sumiso/a, enalteces y observas su progreso y su esfuerzo sesión a sesión.  Conoces cómo ha llegado y cómo se ha desarrollado durante la evolución de las sesiones, admirando su control mental y trabajando en conjunto con su Dómina en un equilibrio sano y consensuado.  La Dómina se ha ganado día a día esa admiración y esa entrega, dejando atrás ese vacío y sinsentido de los juegos puntuales.  Sin negar que existe de todo, no es comparable decir «yo disfruto con un polvo de una noche y relaciones puntuales» ya el BDSM requiere de una evolución que no es fácil pactar y desarrollar en una única ocasión.

No cualquiera puede ser Dominatrix. La dominación requiere de un fuerte control mental, entre otras cosas. Foto Gret de Lou.

En este punto, me encuentro en la necesidad de aclarar para los que no estén inmersos en esta subcultura, que no necesariamente tiene que existir una relación sentimental entre Dominante y sumiso/a, de hecho algunas tienden a evolucionar a ello.  Muchos optan incluso por tener una relación sentimental con sus parejas, pero en cuanto al BDSM «jugar» con sus propios sumisos/as o Dominantes, ya que dentro del juego de la dominación y sumisión la importancia no la lleva el coito, sino el juego erótico.  Hay iconos y figuras que parecen inalcanzables dentro del mundo de la dominación y sumisión.  Por supuesto, en sesiones puntuales, sería un gran privilegio sesionar con una Ama Profesional como es el caso de las Dóminas Zara o Foxy (que se inició como una gran sumisa), o alguna otra Dómina despampanante que otorgue y represente una gran satisfacción el estar a sus pies.

El BDSM no es algo estático, una Ama siempre debe tener en cuenta las preferencias del sumiso/a y sus límites.  Las relaciones tienden a evolucionar y a transformarse con el paso del tiempo, la rutina tiende a aburrir y el BDSM proporciona infinitas posibilidades dentro de una relación de dominación y sumisión.  El  verdadero juego está en la mente y no precisamente en la cantidad de dolor o azotes que se puedan infringir.  La Dominatrix debe ser siempre lo suficientemente inteligente para saber en qué momento alguna práctica deja de estimular a su sumiso/a o cuándo se debe cambiar para no perder la chispa.  Debo decir, que, sin embargo, la mayoría de las relaciones Dom/sum tienen fecha de caducidad, a veces por falta de creatividad por parte de la Ama y otras por la necesidad del sumiso/a a descubrir otras cosas o a querer cambiar de rol.  Como ya hemos dicho el mundo de las fantasías y de la imaginación es infinito y a veces un sumiso no quiere sobrepasar ciertos límites o la Ama no desea realizar ciertas prácticas, aunque hay muchas otras formas y roles a los cuales moverse, todo es cuestión de comunicación, intuición y observación.

Para desarrollarse como Dómina, aunque en la mayoría de las veces se lleva en las venas, no solo es necesario saber ponerse unos tacones altos, vestir de cuero o estar lista para dar unos azotes, hay que saber tener un fuerte control mental y ser capaz de asumir el papel que se juega.

Imagen de twitter de Dómina Zara

En este párrafo quiero contaros una historia fascinante de una Dominatrix que admiro mucho y que es icono de nuestro mundillo: la famosa y conocida Foxy.  Mujer dominante por naturaleza, sensual y con la que cualquiera se rinde a sus pies a la primera, es consciente de no saber manejar ni siquiera una fusta, de no sentirse Ama durante una sesión aunque domine en el sexo tradicional.  Ella sabe que el mundo de la dominación va mucho más allá que castigar sin ton ni son, de tratar a su sum como un perro/a, de humillar o mandar a alguien a que limpie el retrete de tu casa.  Es una mujer que se inició en el BDSM como sumisa, después de mucho tiempo de observación en café Fetish a la Gran Dómina Zara (su mentora), aun sabiéndose Dominatrix.  No obstante, aprende con este rol siendo de las mejores y recibiendo grandes sumas de dinero por desarrollar ese papel.  Resulta curioso cómo dentro de su rol de sumisa siempre llevaba el control con los mejores Amos que iban a jugar con ella, todo ello mediante la seducción hacia el Dominante.  No era la típica sumisa, sin voz ni voto, sino que proporcionaba un juego especial y muy creativo ya que los Amos en su mayoría pierden originalidad y llegan a repetirse en lo mismo (amarrar a su sumisa/o en la cruz, ponerlos en cuatro patas, en el caballete, darle unos cuántos azotes, ponerles las pinzas, y como mucho ir variando la cantidad e intensidad de los azotes o encerrarles un rato en la cárcel).

Andreu Buenafuente entrevista a Dómina Zara, 2005
Video de Dómina Zara Serrano

Hay una frase épica de Foxy que dice: «al final, todos los Amos quieren que les chupes la polla» con ello quiere decir que, después de un tiempo, algunos suelen caer en la misma rutina.  Es un lujo llegar a encontrar un o una Dominante que no es tirano/a, que sabe cuidar de su sumiso/a, que nunca le induce u obliga hacer nada que no desee solo por su propia satisfacción, que no considera a su sum inferior y que es creativo/a. Es así como Foxy decide dar el siguiente paso dentro del mundo del BDSM, aprendiendo las técnicas puntuales de dominación de la mano de Dómina Zara.  Foxy encuentra entonces su verdadera vocación y se convierte en Ama descubriendo la manera de explotar y poner en práctica todas las ideas que tenía en su cabeza, inventando nuevas historias para cada sumiso/a en particular, todo ello con un incentivo añadido que es la conexión que creaba con él y a través de su imaginación.

Las Amas han dedicado años de aprendizaje y de observación para llegar a ser verdaderos iconos. Foto Gret de Lou.

Es por eso que hay que tener «feeling» durante la sesión, así y solo así se pueden cobrar grandes sumas de dinero, porque eres experta en tu trabajo. El profesionalismo en el BDSM está orientado a sesiones puntuales, mediante una relación mercantil, sin embargo para llegar a ser profesional también se requiere tener talento y pasión por lo que se hace.  Así como si un profesor que no siente amor por la enseñanza nunca va a lograr los objetivos de tener maravillosos resultados en sus alumnos, si una Ama piensa en una relación mercantil pura y dura no será una buena Dominatrix.  Escucho decir por ahí «con esto te forras de dinero» lo que es verdad hasta cierto punto ya que una sesión con una buena Dómina suele ser una gran inversión económica, sin embargo el o la sum no está pagando por ir a recibir maltrato y azotes porque sí, sino que lo hace para alcanzar un estado superior de sometimiento y obediencia. Muchas mujeres que desean dedicarse a esto dicen «pero si es tan fácil… no hay sexo de por medio.  Ni siquiera te los tienes que follar.  Solo con vestirse de Dominatrix es suficiente, y encima te van a financiar el vestuario.  Les maltratas, les das unos azotes… y te forras” algo que, como hemos visto, es totalmente una falacia.

Todos hemos escuchado el dicho de que «el que paga manda» razón suficiente para que como Dómina pierdas parte del disfrute, ya que se difumina el sentido absoluto de dominación debido a que, de alguna forma, el cliente dice qué es lo que quiere (en cierto modo es lo que hay que hacer) sin existir un conocimiento mutuo, dejando el juego en un plano físico únicamente, lleno quizá de emociones y de erotismo, pero no de libertad de conectar con el otro.

Las Amas profesionales deben tener madera para ello.

En mi opinión las Amas profesionales deben tener madera para ello, dedicaron años de aprendizaje y de observación para llegar a ser verdaderos iconos y cobrar las cantidades de dinero que cobran, es por ello que el cliente se pone en sus manos y se rinde sin condiciones a esa diosa que adora.  Esta Mistress es capaz de poner en práctica una infinita cantidad de ideas que emanan de su cabeza con el objeto de satisfacer la fantasía de su sumiso/a y llevarlas a cabo más lejos de lo que cualquier otra persona los podría llevar porque posee esa habilidad de conectar mentalmente con el otro casi sin palabras, como si pudiese leer su mente.  No es únicamente una alta suma de dinero lo que ella se lleva como recompensa cada vez que ese sumiso se rinde a sus pies y se pone en sus manos.  A ese regalo de rendirse sin condiciones ella corresponde con profundo respeto y un gran compromiso para ser una buena profesional.  Esa persona realiza un esfuerzo económico para poder estar con ella, y ella a su vez tiene el total compromiso de darlo todo.  No es una persona que vende sexo, es una persona que vende ilusiones y lo mejor de este trabajo es conseguir que ese sumiso/a se abandone y se centre únicamente en ella y en lo que rodea la sesión.  Lograr que su mente no se apague, que se evada de los problemas y conseguir esa abstracción que solo el BDSM puede conseguir, no es tan fácil.  Ella siempre deberá encontrar las palabras adecuadas, la estimulación perfecta, que no solamente es física sino muchas veces más psicológica, para que su sumiso/a se abstraiga sin apagar  esa chispa de magia y sin perder la conexión.

Pulula por las redes y existen páginas específicas de lo que se denomina Dómina Financiera, más adelante dedicaré un artículo para hablar de esta clasificación, que aunque erróneamente se engloba dentro del mundo de BDSM, no forma parte de él, aunque podemos clasificarlo dentro de la dominación y sumisión.  Lo que al sum le genera excitación no es el que le saquen el dinero, sino las habilidades y tácticas psicológicas empleadas por la Dómina para conseguir regalos y controlar sus finanzas, lo que nada tiene que ver con lo mencionado en éste artículo.

Puede ser que no existan nunca palabras para describir lo que se siente al llegar a un estado sublime en este tipo de juego de rol cuando te encuentras con la persona correcta, que te hace sentir revitalizado.  Quien practica BDSM es gente sumamente inteligente, dispuesta a vivir sus fantasías, que deposita su confianza en una Ama o un Amo que a su vez tienen la gran responsabilidad, y satisfacción, de realizar sus deseos y fantasías.

Porque la realización de una Ama y su placer van de la mano por ser ella quien cumple los sueños de su sum.

 

  • Autor y editor fotos Gret de Lou, Diego Moser.

 

 

 

 

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