Breve historia de la felación

Esta práctica ancestral se ha llegado a considerar sagrada para algunas culturas, mientras que en otras fue y sigue siendo un tema tabú. Descubre más sobre la felación con la sexóloga Loli Pozo Ortiz.
La felación es una práctica sexual que consiste en chupar, lamer y usar la lengua para estimular los genitales masculinos con la boca y los labios. Imagen de Wikipedia.

La felación (del latín fellare, succionar) es una práctica de sexo oral que consiste en chupar, lamer y usar la lengua para estimular el pene con la boca y los labios. La felación ha sido un tema de gran importancia desde antiguamente. El famoso Kamasutra dedica un capítulo completo a la práctica del sexo oral ofreciendo un lindo repertorio de posiciones para practicarla de una forma cómoda.

Se trata de una práctica ancestral que ha llegado a ser considerada sagrada para algunas culturas mientras que en otras fue, y sigue siendo, un tema tabú. Podemos encontrar testimonios sobre esta práctica sexual en las pinturas del neolítico, en el Antiguo testamento (cantar de los cantares) y en los papiros egipcios de hace más de 5000 años.

Egipto

Uno de los testimonios más antiguos de felación procede de las representaciones del mito de Osiris e Isis del Antiguo Egipto. Cuenta la leyenda que el Dios Osiris fue asesinado por su hermano, quien cortó su cuerpo en catorce pedazos y los esparció en distintas direcciones. Isis, esposa y hermana de Osiris, desesperada recopiló las distintas partes del cuerpo de su amado y fue recomponiéndolo. Pero nunca encontraron el pene, que fue sustituido por uno de arcilla. Isis le practicó sexo oral al pene de arcilla, devolviéndole la vida a su amor.

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En este papiro se muestra a Isis practicando una felación «resucitante» al Dios Osiris.

De este modo, el sexo oral en el mundo egipcio tenía un valor casi sagrado, siendo una práctica habitual. Las mujeres egipcias destacaban por sus destrezas sexuales. En esta época existía la figura de las felatrices. Mujeres que se dedicaban al arte del sexo oral y para indicarlo se pintaban los labios con un carmín de color intenso. De hecho, la mismísima Cleopatra fue una célebre felatriz egipcia, fue conocida como “La boca de diez mil hombres” o “La  de los gruesos labios”. Se afirmó que fue capaz de practicar felaciones a cien soldados en una sola noche.

Roma

Sin embargo, en Roma la felación era considerada algo sucio y degradante. De hecho, se convirtió en una forma de castigo. Estaba asociada al papel del sumiso, dándole poder al hombre que la recibía. Cuando se cometía algún delito, como robar, los romanos podían obligar a dicha persona a hacer sexo oral, considerando que eso le sometía y humillaba. Por otro lado, cuando se tenía conocimiento de que alguien practicaba sexo oral, se le rebajaba al estatus legal de infame. Un estatus que estaba al nivel de las prostitutas, gladiadores o actores de la época y que les impedía votar o representarse ante un tribunal.

Grecia

En el famoso texto “La Iliada” aparece por primera vez el término “Lesbos” para hacer referencia a las mujeres que mejor realizaban felaciones, debido a que el verbo griego lesbiázein significa “felar”. La Grecia clásica fue famosa por la destreza y tendencia que tenían sus habitantes a realizar esta práctica.

Otras culturas y felación

En China fue una práctica permitida durante varias dinastías, siendo un ejemplo la dinastía Zhou de la emperatriz Wu Zetian, de la que os hablé hace un tiempo. Para referirse a la felación utilizaban la metáfora, que aún hoy día es utilizada, “tocar la flauta”.

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Las distintas culturas tratan la felación de muy diversas maneras.

Los jóvenes adolescentes de Papúa Nueva Guinea para alcanzar una adecuada maduración sexual pasan por un proceso de “iniciación sexual” que consiste en ingerir el semen de sus mayores al realizarles felaciones. Esto se debe a que existe la creencia de que el semen tiene propiedades especiales.

En la India, se considera la felación como una práctica degradante o impura que sería realizada por “mujeres no castas o impuras”. Sin embargo, el Kamasutra indio (del primer siglo después de cristo) describe el sexo oral dedicando un análisis detallado a la felación y mencionando brevemente el cunnilingus.

Religión y Felación

Para la Iglesia Católica cualquier práctica sexual que no tenga como fin la procreación es pecado. De hecho, a partir de la Edad Media la felación fue prohibida por la iglesia y llegó a ser considerada un delito.

En el Islam la felación también es una práctica condenada. Por un lado porque no está relacionada con la procreación y por otro porque las culturas tradicionales islámicas consideran que la felación ensucia la boca que para ellos es un “órgano puro”

Algunos estudios actuales   

En la actualidad, algunos datos estadísticos nos dicen que más del 70% de las mujeres considera atractiva la idea de dar y de recibir sexo oral. Algo muy positivo es que cada vez se ve esta práctica de una manera más natural y más parejas disfrutan del placer que puede proporcionar.

En 1993, se llevó a cabo un estudio en Francia, el “Rapport Spira-Bajos”. Dicho estudio dejó ver que las mujeres con mayor nivel educativo son las que más practican felaciones. Se vio que era así porque suelen estar más dispuestas a explorar su sexualidad y satisfacción personal, lo que hace que sus prácticas sexuales estén mucho más liberadas

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La felación debe ser una práctica satisfactoria para el que la da y para el que la recibe.

Algunos consejos finales a la hora de realizar una felación

  1. No debes sentirte obligada, para que sea una práctica satisfactoria debes hacerlo con ganas y disfrutar realizándola.
  2. No te centres en el pene, no debes olvidar que están los testículos y la zona de perineo (entre el escroto y el ano), usa también las manos para estimular.
  3. Intenta variar el ritmo, la intensidad y la profundidad para que no resulte monótono el movimiento.
  4. Si gimes, las vibraciones de la garganta pueden servir como estimulación.
  5. Juega con la lengua realizando movimientos circulares y ejerciendo una sutil presión.
  6. Mantén contacto visual.

 

 

“Poseía una voluptuosidad al hablar, y tanta dulzura y armonía en su voz, que su lengua era como un instrumento de varias cuerdas”

Plutarco

 

 

 

 

 

 

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