Exhibicionismo, ¿trastorno o fantasía?

El exhibicionismo puede ser un juego erótico muy divertido siempre y cuando se haga con cabeza y respeto. Post de Gret de Lou.

El exhibicionismo erótico, sensual, como fantasía se encuentra presente en todos lados, va desde ponernos una minifalda hasta observar el baile con el torso desnudo de un chico en alguna fiesta.  Es lo que nos hace sentir sensuales y que eleva nuestro erotismo y excitación cuando lo mostramos a alguien más. Existen una infinidad de fantasías y actos eróticos que despiertan el deseo, cada ser humano responde a estímulos distintos, siendo el exhibicionismo en mayor o menor grado uno de los que pueden causar más morbo y placer, poniendo a tope nuestra adrenalina.

Existen infinidad de fantasías sexuales relacionadas con el exhibicionismo. Foto Gret de Lou.

Sin embargo, hemos de decir que hay individuos con patologías mentales o de personalidad que elevan estas prácticas de tal forma que se acaban convirtiendo en  trastornos, catalogándose dentro de las parafilias.

Hoy os contaremos cómo el exhibicionismo puede ser normal, dentro de un contexto divertido y saludable, y en qué momentos se puede catalogar como un trastorno parafílico.

¿Qué es el exhibicionismo como patología?

El exhibicionismo se caracteriza por conseguir la excitación sexual a través de la exposición de los genitales, habitualmente ante un extraño que está desprevenido. También puede referirse a un deseo potente por ser observado por los demás durante la actividad sexual.

Llega a ser trastorno cuando el individuo lleva a cabo estos impulsos sin el consentimiento de la otra persona o experimenta un malestar significativo o deterioro funcional debido a tales deseos e impulsos.  La mayoría de las personas exhibicionistas no cumplen los criterios clínicos de un trastorno parafílico sino que su acción es más bien una fantasía o deseo que puede tener diversas clasificaciones y matices.

Para considerarlo un trastorno, se deben tener en cuenta las siguientes características, que se encuentran descritas en el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5):

  1. Es un trastorno cuando las personas se han excitado repetida e intensamente exponiendo sus genitales a una persona desprevenida o siendo observados por otras personas durante la actividad sexual; la excitación se expresa en fantasías, impulsos intensos o comportamientos.
  2. Es un trastorno cuando las personas han actuado según sus deseos con una persona que no acepta ni consiente.  O estas fantasías, impulsos intensos o comportamientos, causan una angustia significativa o deterioran el funcionamiento en el trabajo, situaciones sociales o en otras áreas importantes.
  3. Es un trastorno cuando la afección ha estado presente durante seis meses o más.

Una vez dejado en claro lo que es considerado como patológico, nos enfocaremos a la parte lúdica y de las fantasías.

El exhibicionismo como fantasía

El exhibicionismo es usado también como protesta pública. Foto Wikimedia Commons.

El exhibicionismo cuenta con diferentes aristas y facetas, su definición proviene del latín exhibire, que quiere decir mostrar. Se refiere a una persona que tiene una inclinación a exponerse en público de forma espontánea, que puede ser llamativa, y no necesariamente en todos los casos expone las partes íntimas como genitales, glúteos, torso y pechos.

Una de las expresiones más comunes del exhibicionismo es el conocido «nude in public» que se utiliza en diferentes contextos como puede ser para crear desorden público y puede ser empleado en protestas sociales o de minorías.  Existe otro movimiento cultural conocido como «naturismo» que promueve la aceptación del cuerpo como una expresión artística mediante el derecho propio de estar completamente desnudo.

Asimismo, dentro de los juegos eróticos y sexuales, el «nude in public» y el exhibicionismo ocupan un lugar muy importante en cuanto a las fantasías.

El exhibicionismo puede ser muy divertido siempre y cuando se lleve a cabo de una manera sana, elegante, cuidada, limpia, teniendo la precaución de no sobrepasar los propios límites y manteniendo el respeto hacia las personas a las que les incomoden ciertas situaciones.  Puede resultar muy excitante para las parejas realizar esta fantasía y de hecho, con toda seguridad, la hemos pensado llevar a cabo muchos de nosotros: quién no ha imaginado al chico o a la chica que nos gusta pasear desnudo/a por una vía pública, o llegar a una cita y que tu pareja se abra el abrigo sin llevar nada abajo o quizá solo ponernos o que lleven puesto un conjunto de lencería sexy.  Tal vez no solamente hayas tenido el deseo de ver o recibir a alguien así, sino que seas tú mismo/a, da igual de qué sexo seas, al que le excite la idea de pasear sin ropa, solo con unos tacones o con un abrigo como única prenda.  Esta idea atrevida se convierte en algo sensual que nos hace sentir sexis  y despierta nuestro erotismo.

Hay personas o parejas a las que les gusta ir más allá, con un subidón de adrenalina, sintiendo cómo les recorre una sensación muy excitante y electrificante por el cuerpo al imaginarse ser vistos en algún lugar público en esa situación, pero que además les puede gustar ser observados cuando participan en algún acto erótico o sexual frente a otra persona o pareja.  Este deseo de ser observados puede ir desde que vean sus besos apasionados y caricias hasta la típica «metedura de mano”, mirar de coche a coche o ser vistos en el parque, en una discoteca o en un Pub en donde no necesariamente tengamos que estar desnudos. También representa un acto de exhibicionismo el bailar y ser tocado sensualmente por otra persona.

Una de las razones que nos impulsa a exhibirnos es rozar lo prohibido. Foto Gret de Lou.

Debemos considerar que hay personas o parejas que disfrutan al ver actitudes íntimas o eróticas de otras personas, «voyeristas» o «voyeurs«, y son el complemento perfecto para la práctica del exhibicionismo, puesto que se excitan al observar al/la exhibicionista el cual, en la mayoría de los casos, tiene algo de voyeristas y viceversa.

Lo que excita en algunas circunstancias es el concepto de lo prohibido.  No es lo mismo acudir a una playa nudista en la que esta práctica se encuentra normalizada, por lo que no suele ser tan excitante ver cuerpos desnudos con tanta naturalidad, que trasladar este escenario a una gran ciudad e imaginarnos a una chica caminado en topless por la calle.  La respuesta a lo que vemos es muy diferente.

Quienes encuentran gusto y placer en este tipo de actividades, organizarán escapadas con escenarios planificados durante, por ejemplo, unas vacaciones al aire libre para desarrollar sus fantasías.  También para algunos/as existe la necesidad de relacionarse con personas afines, voyeristas o exhibicionistas con quien compartir sus fantasías. Como hemos mencionado un exhibicionismo patológico deriva en alguien que se desnuda o se exhibe frente a personas que no desean verle o lo hacen en contra de su voluntad.

Existen locales ideales para ello, conocidos como locales de intercambio, liberales o clubs swinger, en los que no necesariamente se debe tener contacto sexual con las personas que allí se encuentran, sino que a los individuos les gusta ver o ser vistos con respeto ante los participantes. Las normas de estos lugares dan rienda suelta a disfrutar de dichos placeres, puesto que son sitios que permiten al o la exhibicionista desarrollar desde bailes eróticos mientras son vistos/as, tocarse o bien a mantener juegos eróticos y/o relaciones sexuales en público.

También hay espacios abiertos para el exhibicionismo, incluso en ciertas ciudades se sabe de «zonas» para quedadas o prácticas que pueden ir desde observar tras los árboles como alguna pareja, que gusta de ser vista, realiza actos sexuales al aire libre o en el coche. Las quedadas se organizan inclusive por páginas, grupos y redes sociales y lo hace gente con los mismos intereses.  Existen muchas opciones y, como siempre, lo divertido está en crear tus propias ideas, escapadas, puestas en escena y fotos.

Los límites en esta práctica los podemos agrupar en 2:

Mujer desnuda en calle de Budapest. Imagen de Wikimedia Commons
  • Personales, puede ser que compartas con tu pareja éste gusto por el exhibicionismo, pero que algunas prácticas no te hagan sentir del todo cómodo/a. Muchas veces nos sentimos sensuales solamente con utilizar un top transparente sin nada debajo, al no llevar ropa interior, al conducir desnudos o simplemente al planificar hacer fotografías en lencería en algún sitio.  El secreto está en cuidar el límite de lo que nos hace disfrutar o no.  Puede ser que te encante el sexo en público, en un local swinger o quizá solo desde el coche a puerta cerrada y ser vistos. La clave para un gran disfrute se encuentra en el respeto, la complicidad y la comunicación.
  • Legales y normativas de los espacios.  Cada país y zona puede tener legislaciones propias. En la actualidad el nudismo es plenamente legal (desde 1995) en cualquier playa, río, parque y no requiere ninguna autorización. Se consideran espacios públicos las playas, ríos, lagos, campos, caminos, carreteras, calles, plazas, parques etc.  Ciertas comunidades o zonas cuentan con su propia legislación, como por ejemplo Barcelona en donde no puede pasear por las calles ni desnudo ni en bañador.

Por lo tanto, se considera que el exhibicionismo y la provocación sexual es delito (Art. 185 del código penal) si al realizarlo hay menores o personas con discapacidad mental presentes, si se hace con una intención sexual (provocar a terceros) o que quien está realizando el acto de exhibicionismo en público se excite.

Ahora ya conocéis un poco más de esta fantasía que puede dar una nota divertida a vuestras relaciones.

 

 

 

 

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