Edad Media, sexualidad y pecado

Edad Media
La influencia de la Iglesia en la población en la Edad Media era muy importante. Frescos de la Iglesia de Sant´Angelo in Formis (Italia).

En esta ocasión vamos a viajar hasta las prácticas sexuales del Medievo y veremos la influencia que tuvo la Iglesia en todo lo relacionado con el sexo.

En efecto, durante este periodo de la sociedad occidental, comprendido aproximadamente entre los siglos V y XV, la Iglesia Católica tuvo mucho poder sobre el pueblo. Las prácticas sexuales estaban reguladas por dicha institución, que las dividía en actos naturales y contra natura.

La Iglesia se aprovechaba del miedo y la ignorancia de la mayoría de sus fieles para poder controlarlos. Fue entonces cuando surgió la idea de pecado, ya que todo lo que no iba destinado a la procreación fue prohibido (por supuesto nada de sexo oral o anal, ni masturbación). Desde este enfoque, el sexo era algo que no debía disfrutarse y la castidad (virtud de quien se abstiene de todo goce carnal) se convirtió en el estado ideal de hombres y mujeres.

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La Iglesia prohibía desnudarse durante las relaciones sexuales. Para ello se usaba un camisón, con una estratégica abertura.

La Santa Inquisición nació precisamente con el objetivo de castigar a los herejes, a menudo con torturas e incluso la muerte. En su mayoría se trataba de personas acusadas de cometer pecados sexuales como la sodomía.

Cuerpo y desnudez

La obsesión de la Iglesia por el cuerpo y la desnudez como instrumento pecaminoso, llega hasta nuestros días en forma de pudor, ya que aún en la actualidad la desnudez no se ve como algo natural.

En este sentido, durante la Edad Media, como la Iglesia prohibía desnudarse para las relaciones sexuales, una curiosa prenda debía ser usada para dormir tanto por los hombres como por las mujeres católicos, el chemise cagoule (del francés, camisa con capucha). Se trataba de una especie de camisón largo que cubría prácticamente todo el cuerpo, y en el que había una pequeña abertura situada estratégicamente a la altura de los genitales. Alrededor de dicha abertura solía tener un lema bordado que decía “Dieu le veut” (Dios lo quiere).

La prostitución como bien público

Edad Media
La prostitución se convirtió en un oficio de salubridad pública. Foto de BnF de «La prostitution, un lieu ouvert dans la ville» (La prostitución, un lugar abierto en la ciudad)

Puede suponerse que la Iglesia Católica estuviera en contra de la prostitución durante la Edad Media, y tal vez esto fuera así al inicio. Pero cuando se dieron cuenta de que era perfecta para mantener a los hombres centrados en el camino de Dios, ya que de este modo respetaban a las mujeres y no llevaban a cabo prácticas homosexuales, comenzaron a verla como un oficio de salubridad pública y una actividad económica importante.

Masturbación, pérdida de tiempo y de semillas

La masturbación estaba prohibida tanto para los hombres como para las mujeres.

Para ellas era un pecado mayor penado con un año de oraciones. Se suponía que la esposa no podía descuidar sus obligaciones maritales.

En el hombre, esta práctica se consideraba un desperdicio de la semilla procreadora y requería de 40 días de penitencia. Ahora bien, si el marido se masturbaba se consideraba también culpable a la esposa, quien debía estar un año a pan y agua.

Posturas sexuales las justas

Por increíble que parezca, los clérigos conocían muchas posturas sexuales. Esto se debía a que tenían que saber de qué estaban hablando sus fieles cuando confesaban sus pecados, pues toda posición que no fuera la del misionero tenía su particular penitencia.

Para la Iglesia, la postura del hombre sobre la mujer era la única permitida por considerarse la única natural y la más indicada para que la mujer se quedara embarazada.

Evidentemente, la mujer no podía colocarse encima del marido, ante todo debía ser sumisa.

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En aquella época corrían las historias en las que las brujas se masturbaban con objetos fálicos y tenían relaciones sexuales con el demonio. «El Aquelarre» de Francisco de Goya.

Las brujas a la hoguera

Todos sabemos que la Inquisición quemaba a las brujas. Son famosas las historias sobre aquelarres, en los que las brujas se masturbaban con objetos fálicos y tenían relaciones sexuales con el demonio.

La realidad es que, durante la Edad Media, la sexualidad de las mujeres comenzó a ser cuestionada, se pensaba que su naturaleza sensual las hacía especialmente susceptibles a lo demoniaco, se las culpaba de todos los males y la solución fue acusar de brujería a cualquier mujer que se saliera del papel sumiso que se le había dado al género femenino.

El uso de anticonceptivos, por supuesto, también fue tachado de brujería. La Iglesia tenía prohibido cualquier método anticonceptivo (incluido el coitus interruptus), ya que para ella el único fin de las relaciones sexuales era la reproducción.

Hoy no se folla y mañana tampoco

Los domingos la Iglesia prohibía terminantemente el sexo. Pero ahí no acaba la cosa. A veces también los viernes y otros días festivos. Tampoco se permitía durante la Cuaresma, ni antes de la Navidad.

Por otra parte, si la esposa estaba menstruando, las relaciones sexuales también estaban prohibidas, pues se la consideraba impura. Lo mismo durante el embarazo, la cuarentena y la lactancia.

Como hemos visto, muchas de las creencias y mitos sobre el sexo, que aún prevalecen hoy día, tuvieron su origen en la Edad Media.

 

 

 

 

 

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Avatar

    Hola Ester!

    Qué increíble! Sí que mucho aún se vive hoy en día. Imagínate, por otro lado, si alguien viniera de esos tiempos y viera los cambios. Lo más triste, es que hoy sigamos juzgando y señalando a la mujer, mientras que seguimos pensando que los hombres, por hacer lo mismo son héroes.

    Fue muy sorprendente leer lo que pasaba en esos tiempos. En especial lo del camisón. Y también me hizo pensar, cómo sabían que las personas hacían esas cosas «malas» y el poder que tenían para que uno mismo confesara.

    Como siempre, fascinante el leerte

    1. Avatar

      Gracias por tu comentario Ramón 🙂

      Sobre lo último que comentas, me temo que, más que saber lo que hacía cada uno bajo sus sábanas, en muchos casos eran acusaciones falsas por intereses personales… y bajo tortura se acaba confesando lo que sea. 🙁

      Un abrazo!

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    Entonces lo de : Hoy no se folla y mañana tampoco mi mujer lo ha copiado de la Iglesia? ;-)).
    Buen articulo.
    Un saludo

    1. Más Allá del Placer

      ¡Gracias por tu comentario Juan Carlos!

      Eso… ¡se lo tenías que preguntar a ella!
      ;-))

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