Dogging: ¿excitante o peligroso?

El dogging se practica más habitualmente de lo que pensamos. La sexóloga y psicóloga Loli Pozo Ortiz nos explica cuáles son las precauciones que debemos tomar a la hora de llevarlo a cabo.

El dogging (término inglés) o cancaneo (término español) es una de esas prácticas que en los últimos años se está poniendo de moda. Consiste en mantener relaciones íntimas heterosexuales en lugares públicos acompañados de otras personas que pueden limitarse a mirar o pueden llegar a participar en el acto sexual. Su variante homosexual recibe el nombre de “cruising”.

Es una práctica que puede abarcar gran diversidad de situaciones. Podemos encontrar desde una pareja que practica sexo mientras otros la miran y se masturban; hasta situaciones de sexo grupal o intercambio de parejas. Eso sí, algo que tienen en común todas estas situaciones es que siempre se realizan con plena libertad.

Los doggers escogen lugares apartados y al aire libre.

Los doggers escogen lugares apartados, al aire libre y que tienen un buen acceso con el coche para llevar a cabo sus encuentros. Pero no basta con acudir a estos sitios y empezar a mantener relaciones sexuales, es necesario conocer y respetar una serie de normas que iremos conociendo a lo largo de este artículo.

¿Dónde y cómo se originó?

El origen del dogging se sitúa en el Reino Unido en los años setenta. Se asocia a la idea de que muchos “mirones” utilizaban como excusa el paseo del perro para acudir a lugares donde tener la posibilidad de observar o participar en encuentros sexuales con desconocidos. Otros muchos piensan que su nombre se debe a que la gran mayoría de las relaciones sexuales se llevan a cabo en coches o lugares incómodos que obligan a escoger la postura del “perrito”. De ahí el nombre dogging o cancaneo que hace referencia a este animal.

El dogging no es una práctica nueva.

Dogging y la influencia de Internet

El dogging no es un práctica nueva, pero las nuevas tecnologías y las redes sociales están ayudando a que cada vez sea más conocida y tenga más adeptos. De hecho, en los últimos años han surgido múltiples foros y webs dedicados expresamente a organizar quedadas para realizar esta práctica sexual.

Como en muchos otros fenómenos, internet es una magnifica herramienta de difusión y contacto para quienes se animan a practicar dogging. Lo más frecuente es que los encuentros se pacten a través de la red, acordando el tipo de práctica, lugar y hora en la que se llevará acabo el encuentro sexual. Gracias a este tipo de contacto cibernético quienes quieren iniciarse en esta práctica lo pueden hacer de forma segura y conociendo de antemano las normas. Y por otro lado, muchos doggers repetidores van configurando una especie de “comunidad” para llevar a cabo encuentros entre aficionados ya experimentados en esta práctica.

Algunas normas y recomendaciones a tener en cuenta

Este tipo de prácticas exhibicionistas pueden conllevar riesgos.

Para muchos practicar sexo en lugares públicos puede resultar realmente excitante, pero no debemos olvidar los altos riesgos que tienen este tipo de relaciones exhibicionistas. Hay que ser cuidadosos con las enfermedades de transmisión sexual y pensar en la probabilidad de robos o extorsiones. Además hay que tener en cuenta que dejarnos llevar por la pasión en lugares públicos en España puede costarnos una multa de entre 100 y 600 euros.

Los practicantes del dogging han elaborado una serie de normas o reglas que ayudan a saber cómo participar en este tipo de prácticas, con las que pretenden evitar riesgos y confusiones innecesarias.

Si quieres practicar dogging sigue las normas o reglas ya establecidas.

Los practicantes del dogging deben ser adultos que acuden libremente y realizan sus encuentros en lugares donde no haya personas ajenas al encuentro.

  • Si las luces del coche están encendidas quiere decir que la pareja doggers solo quiere que les miren mientras mantienen sexo.
  • Si las ventanas están abiertas, están invitando a tocar a través de ellas.
  • Si mantienen las puertas del coche abiertas, quiere decir que cualquiera puede unirse y participar.
  • Para los encuentros que implican practicar sexo con desconocidos es fundamental el uso de preservativo para la seguridad de todos los participantes y prevención de infecciones de transmisión sexual.
  • Por seguridad no se debe dar ningún dato de tipo personal. Muchas web recomiendan crear un correo electrónico expresamente para estos contactos.
  • Para evitar robos, no llevar objetos de valor y vigilar bien las propias pertenencias.
  • Asegurarse de que nadie te sigue tras el encuentro.

¿Se puede considerar un trastorno sexual o parafilia?

Las parafilias consisten en la excitación sexual como respuesta a objetos concretos o situaciones específicas. Pero para considerarlo un trastorno sexual es necesario que vaya acompañado de malestar, dificultad para excitarse si no se dan las condiciones adecuadas o daño a terceros.

Dentro de las parafilias, podríamos considerar el dogging una combinación de exhibicionismo por parte de la persona que se exhibe sexualmente y voyeurismo por parte de la persona que mira. Pero la mayoría de expertos coinciden en afirmar que no tiene relevancia clínica ya que se hace mediante un acuerdo previo por lo que no implica malestar alguno para sus participantes.

La diferencia principal es que un exhibicionista muestra sus genitales a personas que no lo esperan y un voyeurista disfruta observando a escondidas, por ejemplo.

Teniendo en cuenta esto podemos decir que practicar dogging no supone ningún tipo de trastorno sexual, sino más bien una opción más dentro de las múltiples formas de experimentar la sexualidad.

“Una sexualidad libre y placentera puede aportar a nuestras vidas una buena cantidad de disfrute y placer inofensivos”

Albert Ellis

 

 

 

 

 

 

Esta entrada tiene 2 comentarios

    1. Más Allá del Placer

      ¡Gracias por tus aportaciones!

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