El contrato BDSM: el consenso del «acuerdo erótico”

¿En qué consiste el contrato entre un Amo o Dómina con sus sumisos/as? La sexóloga y experta en BDSM Gret de Lou hoy nos explica cuáles son las bases de este consenso de "acuerdo erótico" en el BDSM.

Hace unos días hablábamos de los protocolos en el BDSM y comentábamos la premisa que lo caracteriza: que sea “sensato, seguro y consensuado”.  Pues eso mismo también rige en los contratos BDSM.

Más que contrato, a mí a este documento me gusta llamarlo “consenso del acuerdo erótico”.  Este es un documento que, aunque no es legal, está firmado por ambas partes y es un acuerdo de total lealtad y compromiso por parte de la o el sumiso/a, que se compromete a cumplir lo ahí implícito, y de su Amo/a, que se compromete a salvaguardar su seguridad física, salud mental y emocional.  Es la fuente de la que surge la buena comunicación entra las partes y el medio ideal para sentar las bases de una buena relación BDSM.

En este contrato ambas partes plasman sus deseos, necesidades y fantasías, pero también los límites hasta donde están dispuestos a llegar.

En este contrato ambas partes plasman sus deseos, necesidades y fantasías pero también los límites que para ellos son inicialmente infranqueables, aunque quizá más adelante decidan traspasarlos y evolucionar.   Mucho se habla de los límites de la persona en el rol de sumisión y se piensa en que solo rigen los deseos y fantasías del Amo/a, sin embargo esta situación no es así.  Antes de escribir y firmar este acuerdo es necesario tener una conversación amplia y profunda acerca de estos temas.  Las o los  sumisos/as también tienen fantasías y deseos propios que les hace querer desarrollar dicho rol y es, a lo mejor, la persona dominante la que quiere establecer sus propios límites en cuanto a llevar a cabo ciertas prácticas que serían importantes para el o la sumisa/o.

Asimismo, la persona en posición dominante deberá plasmar de forma explícita el tipo de prácticas que le gustan o que incluso le gustaría desarrollar, aunque aún no las hubiese aún practicado.  De esta forma ambos se darán cuenta de si son o no compatibles dentro de una relación Dom-sum.

Entendamos que cuando hablo de relación no me refiero necesariamente a la de pareja, sino a la forma de relacionarse en la práctica de BDSM en la que, aunque muchos pueden ser parejas estables, otros establecen una relación D/s solo para encuentros eróticos.  Por eso antes de llegar a consenso o de entablar una conversación con ese fin, de conocimiento previo, es importante que ambas partes sean sinceras en cuanto al desarrollo emocional de la relación, de sus expectativas y de si desean o no implicarse sentimentalmente.

El acuerdo tiene que se algo vivo, durante el avance de las sesiones podrán realizarse prácticas nuevas que se deseen incluir y otras que después de probarlas se excluyan definitivamente.  Se pueden probar cosas nuevas que no se encontraban al inicio en la «wish list», ya que es común que al principio se haya acordado no realizar ciertas prácticas y, posteriormente avanzando en la seguridad y confianza, el mismo sumiso/a proponga realizarlas.

Algo fundamental que debe quedar plasmado en el acuerdo es la palabra de seguridad, de la que ya hablamos en otro post, que es aquella que designan los D/s para detener por completo la sesión.  Es la señal de que se ha llegado al límite a nivel físico, emocional o mental. Se puede designar también una palabra intermedia con la cual la persona en estado de sumisión indica que está apunto de llegar a su límite, pero que es capaz de continuar con la cesión disminuyendo la intensidad de la misma; es como una pausa de compensación emocionalmente afectiva por parte de su Dom.  La palabra de seguridad debe ser corta y fácil de recordar, por ejemplo puede utilizarse «naranja» para expresar que se está apunto de llegar al límite, y «rojo» o «stop» para detener la sesión.   No es recomendable la utiización del «no» puesto que es una palabra que puede estar repitiendose durante la sesión y confundirse con la verdadera palabra de seguridad.

En cuanto a la duración del contrato existen recomendaciones, de las que discrepo, en las que se menciona que el mismo debe hacerse para medio a largo plazo, puesto que a los Amos/as muchas veces no les agrada estar negociando las reglas constantemente.  Para mí es todo lo contrario, un contrato, o más bien la carta de compromiso erótica, debe ser fuente de comunicación, renegociación y acuerdo constante, inclusive de una sesión a otra después de conversar cómo ha ido el juego y cómo se han sentido ambas partes.  Es necesario que exista la posibilidad de hacer algún cambio, esto forma parte de la buena comunicación y adecuada evolución de la relación, y así poder evaluar si se es compatible.  Aquí las bases eson claras: «seguridad y confianza» y si hay algo con lo que una de las partes no se siente cómoda y hay establecido un plazo obligado a cumplir estamos infringiendo los límites y derechos de uno de los dos.

Las disciplinas que pueden formar parte de este documento son muchas.

Las disciplinas que pueden formar parte de este documento son muchas, si algo nos brinda el BDSM es un mundo infinito de opciones y prácticas imposibles de mencionar todas en este artículo.  Os daré referencia de algunos de los principales grupos, que cuentan con subdivisiones y distintos niveles: humillación, inmovilización (cuerdas, cadenas, esposas, etc), spanking (pala, flogger, fusta), adoración, cera, electro, asfixia, fisting, pet play, pinzas, agujas, piercings etc.  Es muy importante que queden absolutamente claros todos los conceptos y significados de las prácticas, ya que si una de las partes de D/s se encuentra en periodo de iniciación, debe conocer en qué consiste cada una de ellas.

El contrato también es la base de las reglas del juego erótico de la dominación y sumisión, reglas que podamos infringir o desobedecer dentro de la práctica y que nos den razones para que la parte sumisa pueda ser «castigada».  Y es que es aquí donde comienza la verdadera fantasía, que es la de crear un mundo propio para poder elaborar reglas y cláusulas que den pie a continuar jugando.

Existe un mundo infinito de posibilidades y juegos en lo que siempre hay que acordar las funciones de cada participante, enfocándonos en los roles de comportamiento que deben quedar estipulados, como por ejemplo indicar cómo se dirigirá la parte sumisa a la parte dominante, las posturas que puede adoptar, si tiene que pedir permiso o no para sentarse o, incluso, para comer.

En la mayoría de los acuerdos, al menos en su parte inicial, están controlados los orgasmos de tal forma que el o la sumisa/o debe «pedir permiso para tener un orgasmo», algo que con el paso del tiempo se puede, como hemos dicho, cambiar.  También el o la sumisa/o, por ejemplo, podrá describir cuál es su prototipo de Amo ideal, con el que tiene fantasías, que puede ser un hombre totalmente caballeroso que vista incluso con un traje o cuero (algo que les gusta mucho al sumiso/a con una Dómina) o un Amo más paternalista.  Si el juego se realiza entre una pareja que no convive, el Amo o la Dómina pueden solicitar algún tipo petición como el envío de fotos, saludos específicos por la mañana o algún otro tipo de disciplina que ambos convengan.

Una parte fundamental del acuerdo es que la parte sumisa siempre, y como obligación, comunique a su Amo o Dómina sus necesidades emocionales, mentales y, por supuesto, si tiene implicaciones físicas derivadas de algún tipo de enfermedad limitante o si hay alguna zona en particular del cuerpo en donde no desee tener marcas.  La parte sumisa tiene que trabajar la total y absoluta franqueza y la sinceridad para comunicar cualquier sensación nueva, positiva o negativa durante la sesión y la parte dominante debe compromete a escuchar en todo momento, a negociar y a salvaguardar ante todo la seguridad de su sum: su salud física, mental, emocional y respetar y cuidar sus necesidades básicas como son el sueño, el hambre o, incluso, poder ir al baño.

De esta forma las fantasías y metas de uno empiezan a convertirse en el placer del otro.  Esta es una erótica muy compartida en la que las bases son cada vez más sólidas, se han creado en un ambiente de respeto, lealtad y confianza que elevan más la comunicación.  Comunicación no solo verbal ya que a lo largo de las sesiones hay información vital a través de los gestos, movimientos y actitudes que refuerzan el vínculo.  Después de la sesión, y a través del «after care» con cuidados, amor y compensación del Amo/a hacia su sumiso/a, y una vez que ambos estén recuperados del trance, se debe terminar con una conversación en la que hablarán de la sesión y de cómo se han sentido.

Con el tiempo la confianza en la relación crece, al saberse respetados los límites, aunque en éstos la línea puede ser muy delgada ya que en una relación de D/s todo se vive de una manera más intensa por todas las endorfinas y hormonas segregadas en los momentos de más placer.  Tengamos en cuenta que una pérdida de confianza es muy difícil de restablecer, así como también puede ser lamentablemente fácil de perder.  Sin embargo, al avanzar en la relación, y aunque parezca insólito, el Amo/a aprende a leer la mente de su sumisa/o o viceversa y el contrato por escrito queda relegado a un segundo plano.  Se pasa de una comunicación que se basa en una confianza clara establecida a un conocimiento mutuo en el que ya no se necesita una firma para respetar los límites de cada uno.  Tan solo basta una mirada, una charla y un acuerdo verbal para seguir evolucionando y disfrutando de estas fantasías, compartiendo ambos todos los deseos, logros, miedos, inquietudes o dudas que harán crecer la relación y ayudarán a compenetrarse más.

 

  • Fotos de Gret de Lou

 

 

 

 

 

 

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