Collar BDSM en la relación Dom-sum

¿Qué significado tiene el uso del collar al inicio de una relación BDSM? La experta en esta disciplina, Gret de Lou, nos lo explica.

¡Sí! en el mundo del BDSM existe una fascinante tradición que reside en la imposición de un collar, por parte del Amo a su sumisa, en el momento en el que ambos deciden comprometerse mutuamente.  Un hermoso símbolo que otorga la sensación de estar en una relación de confianza, estabilidad, lealtad y protección.

En el BDSM hay distintos tipos de collar y su imposición se rige por determinados protocolos.

Este es un acto muy parecido al que se da en las relaciones «vainilla», sobre todo en las sociedades occidentales, en las que, cuando hay una evolución amorosa, se produce un intercambio de anillos, pulseras o cualquier otro objeto simbólico que representa la unión de pareja.  De hecho, más adelante, cuando se genera seguridad en la relación formal y crece el desarrollo emocional de ambos, se suele producir la entrega de un anillo de compromiso que conlleva como meta la formalización de esa relación y que termina con la unión oficial y el intercambio de sortijas de matrimonio y una ceremonia.  Todos estos eventos se llevan a cabo como ritos de paso que quedan grabados en la historia de la pareja, con la entrega del objeto de unión y luego la ceremonia final.

En el BDSM hay distintos tipos de collar y su imposición se rige por determinados protocolos.  Hoy trataremos de los collares que se imponen durante el avance de la relación del Dom y su sum.

¿Qué simboliza el collar?

El collar es el símbolo y el recordatorio del compromiso que une a una pareja BDSM y es un ornamento ofrecido por el o la Dom a un/a sum.  Ellos decidirán si se lleva o no en público, solo cuando estén en privado o bien en reuniones del mundillo del BDSM.  Su uso  indica que el/la que lo porta «tiene un amo/a” y su sumisión hacia esa persona.

El collar es el símbolo y el recordatorio del compromiso que une a una pareja BDSM.

El collar será un símbolo de la unión entre el o la sum  y su Amo/a.  Lo que esta unión suponga es solo cosa de esa pareja, que habrán pactado sus acuerdos y determinado si existe una unión sentimental entre ambos.  Algunos deciden que su uso es solo para sesiones íntimas, hay quien lo usa como mero ornamento y otros solo en prácticas formales del BDSM.  El collar tiene un valor muy significativo y llevarlo implica un determinado estilo de vida.

El hecho de que un Dom ofrezca portar un collar personalizado a un/a sum que se encuentra en entrenamiento, o en consideración, significará que el fruto de todo su trabajo, esfuerzo, dedicación, devoción y compromiso ha dados sus frutos.  El portador lo llevará con verdadero orgullo y el Amo/a lo ofrecerá como inicio de una relación estable.   Es frecuente que algunas parejas organicen una ceremonia para este acto de imposición, ceremonia que ambos recordarán por siempre.

Un sumiso/a que acepta un collar, se compromete a lo que entre las dos partes hayan acordado.

El collar hace saber a la comunidad BDSM, que quien lo lleva tiene Amo.

¿Qué protocolo se sigue con los collares? 

Collar de consideración

Es un collar que se ofrece y se utiliza tradicionalmente al principio de una relación potencial.

Este símbolo de consideración no siempre es un collar, puede ser una pulsera, una tobillera o algo representativo de la situación social del sumiso/a o un objeto relativo a los gustos del Dom.  Con la aceptación del mismo el sumiso/a expresa su interés por seguir una relación con su Dominante más allá de unos encuentros puntuales.  Por lo tanto, este collar se ofrece con seriedad y con intención de probar cómo pueden llegar a funcionar juntos.

El sumiso/a, al aceptar el collar de su Dominante, entiende que la relación ha cambiado a una etapa diferente, indicando a su vez a otros Dominantes o sumisos/as que ambos se encuentran en la etapa inicial de conocerse y que se ha establecido un compromiso.

El o la sum, al aceptar el collar de su Dom, entiende que la relación ha cambiado a una etapa diferente.

Este collar es propiedad del Dominante, debe haber sido comprado o hecho por él. Se debe devolver siempre al Amo/a al terminar la sesión, como dueño/a que es de él.  El resto de regalos hechos por el o la Dom, como pulseras u otros objetos, quedan en propiedad del sumiso o sumisa. Por respeto, dentro del protocolo, ningún otro Dominante puede acercarse a un sumiso/a con collar.

Collar de entrenamiento

Este collar representa el segundo collar intercambiado entre un/a dominante y un sumiso/a.  Ya han tenido varias sesiones, así como largas conversaciones sobre las características de cada una de ellas.  Han compartido sus intereses mutuos, sus deseos y con este collar consideran, y aceptan, que pueden pasar a una relación más profunda.  En este punto habrán tenido una relación más o menos convencional e incluso sesiones en donde ya hayan explorado los límites que el sumiso/a puede tener.

El collar de entrenamiento normalmente debe ser de cuero, tradicionalmente rojo o negro.  Es un collar simple y algunos Dom ofrecen como alternativa al collar una cadena, según sus preferencias personales, del modo de vida diario del sumiso/a y de otros factores. La aceptación por parte del sum de este collar supone que está de acuerdo en seguir con una relación mucho más profunda con su Dominante, lo que implica sentimientos importantes, emociones, más compromisos y responsabilidades.

Al llegar a esta etapa se nota que el sumiso responde a las acciones del Dominante y esto se refleja en su comportamiento y devoción hacia él.  Por otro lado, el Dominante cambiará los niveles de instrucción en esta etapa de educación y adaptación entre ambos, que serán más severos durante los castigos.  Es en esta etapa en donde ambos construyen su unión, reconocen que son un reflejo uno del otro y profundizan en la relación de una manera activa.  Empiezan a entrar en etapas emocionales más profundas y comienzan a sentir devoción verdadera, honor y respeto el uno por el otro. Muchos desarrollan sentimientos de  amor.

La relación se vuelve ahora mucho más verdadera, porque ya no solo está vinculada a nivel físico, sino que pasa a un plano más cerebral, habiendo incluso un desarrollo en cuanto a la sumisión mental con la parte emocional en aumento.  Se exploran todos los elementos de cada sesión que, dependiendo de esto, puede intensificarse o disminuir.  Se habla de los problemas de adaptación que se hayan podido generar o de los conflictos internos que hayan podido surgir.  También se discute si la sumisa o el sumiso está presentando alguna falta de compromiso, aquí el Dominante puede toparse con sentimientos de resentimiento de la parte sumisa, o manifestar sentimiento de responsabilidad excesiva o reducción de la libertad personal.

En este periodo el uso del “collar de prueba» expresa públicamente el interés de ambos en avanzar en una relación, lo cual limita el acercamiento de cualquier otro/a Dominante al sumiso/a y que el Dominante ha dejado de buscar sum y se encuentra en un compromiso con quien ha entregado el collar.

El uso del collar públicament expresa el interés de ambos en avanzar en una relación, lo cual limita el acercamiento de cualquier otro/a Dominante al sumiso/a.

Collar formal

Representa la etapa en donde el Dominante/a y el sumiso/a han formalizado un lazo, hay establecida una devoción, respeto y consideración mutuas, los sentimientos emocionales han profundizado. Es notorio que el Dom y el sum tienen ideales semejantes, en común, y que se dieron cuenta que su deseo es genuino y va en aumento.  Comparten proyectos y hay un crecimiento mutuo en cuanto a desarrollo personal mediante las sesiones. La apariencia tradicional de ese collar es de cuero o metal, fabricado específicamente para el sumiso/a y, a menudo, es un diseño original. La presentación de ese collar incluye una ceremonia ritual que se describe minuciosamente en las comunidades BDSM.

El o la Dominante adquiere una gran responsabilidad con esta entrega pues el vínculo y la relación se han vuelto profundos, serios y el nivel de confianza es muy fuerte.  Saben que su comunicación es fundamental y que el aprendizaje viene de ambas partes.  Pocas personas alcanzan un punto de unión como este.  En este nivel se ha conseguido, o está en proceso, la sumisión mental puesto que los niveles de compenetración y comunicación, tanto en su relación como en sus sesiones, se han elevado.   Ambos se conocen y saben lo que el otro quiere, casi hasta sin palabras.

En muchas ocasiones también se elige este momento para colocar algún tipo de marca permanente en el cuerpo del sumiso/a, ya sean piercings o tatuajes, si ambos lo han consensuado previamente en los acuerdos.

Como habéis visto la subcultura del BDSM también tiene sus formalismos, su estilo y esa maravillosa simbología a la que cada pareja da su toque mágico y personal, todo ello basado en el respeto.

El BDSM, como en otras culturas y civilizaciones alejadas a la nuestra, utiliza determinadas simbologías, decoraciones, marcas y ritos para la evolución de las relaciones, muy diferentes a las que estamos acostumbrados.

Ninguna de ellas es buena o mala.   Simplemente son lo que son.

 

 

  • Fotos Gret de Lou

 

 

 

 

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