Brujas, mujeres sabias en la hoguera

¿Sabemos quiénes son realmente las brujas? Ester Álvarez nos habla de estas mujeres que fueron quemadas en la hoguera solo por su sabiduría.

Halloween es también conocido como la “Noche de Brujas”, y aunque poco tiene que ver el concepto actual de bruja con quiénes fueron realmente estas mujeres, aprovechamos la noche más terrorífica del año para hablar sobre uno de los capítulos más terroríficos de la historia: la caza de brujas. De esta manera, rendimos homenaje a nuestras ancestrales brujas, todas aquellas mujeres que fueron quemadas en la hoguera por su sabiduría.

¿Quiénes fueron las brujas?

Lo que pensamos de las brujas tiene su origen, fundamentalmente, en la fiesta de Halloween.

El término “bruja” coloquialmente significa (según la Real Academia Española) “mujer de aspecto repulsivo” o “malvada”. “En los cuentos infantiles o relatos folclóricos, mujer fea y malvada, que tiene poderes mágicos y que, generalmente, puede volar montada en una escoba”. Sin duda, estos significados tienen mucho que ver con el personaje de Halloween y con el concepto popular de las brujas que tenemos hoy en día.

Sin embargo, etimológicamente la palabra bruja significa “mujer sabia”. En la cultura celta, las mujeres tenían un profundo conocimiento de la naturaleza y eran muy respetas por ello. Las brujas se encargaban de proteger estos conocimientos y transmitirlos de generación en generación.

En realidad, las brujas se remontan a la Edad Media y fueron mujeres transgresoras de su tiempo, mujeres que se rebelaron ante las normas sociales, mujeres que se apropiaron de sus cuerpos y, en definitiva, mujeres que no quisieron adoptar el rol de amas de casa sumisas.

Muchas de las denominadas brujas eran tan solo mujeres que tenían conocimientos sobre hierbas y eran curanderas y parteras.

Muchas de estas mujeres tenían conocimientos ancestrales sobre hierbas, y ejercían de parteras y curanderas. Poseían saberes aplicados a enfermedades, embarazos y partos que competían con la medicina emergente y que se oponían a las normas eclesiásticas, como el control de su función reproductiva. Por ello, desde las investigaciones con perspectiva de género, se entiende la caza de brujas como una forma de expulsar a las mujeres del saber, al considerarlas rivales del conocimiento científico androcéntrico, y como un modo de despojarlas del control de sus cuerpos.

La caza de brujas

La caza de brujas fue una persecución llevada a cabo por la Iglesia y el Estado, entre los siglos XV y XVII, en gran parte de Europa y que llegó incluso a territorios de la América colonizada.

Consistió en una violencia institucionalizada contra las mujeres y el asesinato en procesos inquisitoriales de muchas de ellas. Sólo en Europa más de 400.000 personas fueron acusadas de brujería y la mayor parte de las juzgadas por este delito fueron mujeres (más del 80%). Podemos decir que se trató del mayor feminicidio de la historia.

Silvia Federici, historiadora y activista feminista, analiza en su libro, Calibán y la Bruja, la caza de brujas como paso de la sociedad feudal al sistema capitalista. Se trató de un momento de transición para Europa, con grandes cambios sociales, donde iglesia y estado iban de la mano, con el objetivo de crear un nuevo orden cuya base era la familia. Esto supuso un fuerte adoctrinamiento social y una reorganización de la vida familiar, que eliminó a las mujeres de la vida rural y las relegó a la esfera doméstica, dando prioridad al cuidado de niños y ancianos. Las mujeres que no acataron su rol en este nuevo orden social serían perseguidas y así es como comenzó la caza de brujas.

En España muchas de estas mujeres acusadas de brujería eran viudas. Esto no fue casualidad, ya que tenían derecho de administrar los bienes mientras permanecieran viudas y los herederos las veían como un obstáculo.

Trailer de «Las Brujas de Zugarramurdi» de Älex de la Iglesia (2013) 

En 1610 sucedió el caso más famoso de la historia de la brujería en España, concretamente en el País Vasco. Fue la fecha en la que se dictó el auto de fe contra las brujas de Zugarramurdi y donde se dio el mayor número de condenadas por brujería de la Península. Uno de los inquisidores que llevó a cabo el proceso utilizó por primera vez la palabra aquelarre.

Aquelarres y sexualidad de las brujas

Se decía que en los aquelarres las brujas adoraban al diablo y llevaban a cabo rituales sexuales.

La palabra aquelarre viene del euskera y significa “prado del macho cabrío”. Se refería a los prados donde se encontraban las brujas con el demonio en figura del macho cabrío para realizar sus hechizos. Se decía que en estos encuentros las brujas adoraban al diablo y llevaban a cabo rituales sexuales como orgías y prácticas sadomasoquistas.

La sexualidad de las mujeres tenía mucho que ver con la idea de bruja de aquel entonces, pues se entendía que el diablo las incitaba a utilizar su sexualidad para tentar a los hombres. No en vano, también fueron acusadas de ser brujas aquellas mujeres que practicaban su sexualidad fuera del matrimonio y la procreación. Adúlteras, prostitutas, promiscuas… en los juicios la mala reputación se consideraba prueba de su culpabilidad.

Hoy en día la caza de brujas aún pervive. En algunos lugares del mundo, como África o India, existen casos recientes de mujeres ejecutadas por brujería.

“La caza de brujas nunca terminó, pero las mujeres tampoco dejaron nunca de resistir”.

(Silvia Federici)

 

 

– Imagen de portada, «El aquelarre» (1823) – Francisco de Goya 

 

Fuentes citadas y más información en los siguientes enlaces:

 

 

 

 

 

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